Acerca de la sala de lectura

Bibliotecas y fomento de la lectura

Se fomenta la lectura. Se insiste en los beneficios de la lectura, en la importancia del hábito lector; en la responsabilidad que tienen unos y otros de encauzar pronto a los jóvenes en el río caudaloso de los buenos libros. Las instituciones, los educadores, la familia, a cada uno le corresponde su parte de aliento en esa empresa. Leer es un placer, leer forma ciudadanos, leer ayuda a nuestro cerebro y equilibra nuestro estado de ánimo.

Un hombre con un libro en la mano es el portador  de un legado que nos incumbe a todos. Es el símbolo de una transmisión. Y como símbolo nos reconocemos  y explicamos en él. Nuestra cultura, la civilización entera depende de esos transmisores. El asunto es tan vital como ese. Para bien o para mal, sin libros la humanidad sería diferente. Y si los totalitarismos destruyeron y secuestraron los libros considerándolos peligrosos es porque entendieron el poder subversivo y crítico que tenían. Debemos desconfiar de cualquier poder que aniquile o intente hacer invisible ese legado.

Las bibliotecas, verdaderos templos de nuestra civilización aparecen como eje que -a pesar de los drásticos recortes que han sufrido en estos tiempos de crisis- siguen ofreciendo cultura gratuita y cercana a los ciudadanos que la demandan.  La labor de los bibliotecarios, nunca suficientemente valorada, y de todos los que trabajan en torno a las bibliotecas se analiza desde una perspectiva que no desdeña las nuevas tecnologías ni actividades para enganchar a toda clase de público a la lectura.

Y junto a ellos, el resto de profesionales que, muchas veces desinteresadamente, transmiten en talleres y clubes de lectura,  o desde fundaciones y  librerías, la pasión por el precioso objeto que nos ocupa. Al libro se accede desde la educación y aquí los padres y profesores tienen también su cuota de protagonismo. Entre todos, todos, el fomento de la lectura traerá buenos lectores, y ciudadanos responsables, más críticos y más felices.

Extraído de la revista El libro andaluz

No. 62 Marzo 2011